Cuando la motivación decae: ser constante con el Corán
La motivación va y viene. Así puedes seguir leyendo el Corán cuando decae: reduce la meta, nunca dos días sin leer, lee con otros y vuelve tras una pausa.
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Casi todas las personas que crean el hábito de leer el Corán llegan al mismo momento. Las primeras semanas parecen fáciles, incluso emocionantes. Luego llega un mes ajetreado, o termina Ramadán, o simplemente no pasa nada en particular, y el mushaf se queda cerrado un día, luego tres, luego una semana.
Si estás en ese punto, estás en buena compañía. La motivación sube y baja para todo el mundo. Quienes siguen leyendo rara vez son los más motivados; son aquellos cuyo plan sigue funcionando los días en que falta la motivación.
La constancia es amada, aunque sea pequeña
Ayuda recordar a qué aspiramos. No a un arranque heroico, sino a algo constante:
Hadiz
Las obras más amadas por Allah son las que se hacen con constancia, aunque sean pocas.
Narrado por Aisha. Sahih al-Bukhari 6464 · Grado: auténtico (sahih)
Una página al día que nunca se detiene es una meta que vale la pena. Además, quita presión: no hace falta inspiración para leer una página.
1. Reduce la meta en lugar de saltártela
La razón más común por la que se rompe un hábito es la regla del todo o nada: «Si no puedo leer toda mi porción, no tiene sentido». En un día difícil, reduce la meta a algo que puedas hacer ahora mismo: una página, media página, un solo versículo con su traducción.
El propio Corán habla de recitar lo que resulte fácil. El versículo trata de la oración de la noche, y aligera una práctica exigente para quienes estén enfermos, de viaje u ocupados en otros asuntos:
إِنَّ رَبَّكَ يَعْلَمُ أَنَّكَ تَقُومُ أَدْنَىٰ مِن ثُلُثَىِ ٱلَّيْلِ وَنِصْفَهُۥ وَثُلُثَهُۥ وَطَآئِفَةٌ مِّنَ ٱلَّذِينَ مَعَكَ ۚ وَٱللَّهُ يُقَدِّرُ ٱلَّيْلَ وَٱلنَّهَارَ ۚ عَلِمَ أَن لَّن تُحْصُوهُ فَتَابَ عَلَيْكُمْ ۖ فَٱقْرَءُوا۟ مَا تَيَسَّرَ مِنَ ٱلْقُرْءَانِ ۚ عَلِمَ أَن سَيَكُونُ مِنكُم مَّرْضَىٰ ۙ وَءَاخَرُونَ يَضْرِبُونَ فِى ٱلْأَرْضِ يَبْتَغُونَ مِن فَضْلِ ٱللَّهِ ۙ وَءَاخَرُونَ يُقَٰتِلُونَ فِى سَبِيلِ ٱللَّهِ ۖ فَٱقْرَءُوا۟ مَا تَيَسَّرَ مِنْهُ ۚ وَأَقِيمُوا۟ ٱلصَّلَوٰةَ وَءَاتُوا۟ ٱلزَّكَوٰةَ وَأَقْرِضُوا۟ ٱللَّهَ قَرْضًا حَسَنًا ۚ وَمَا تُقَدِّمُوا۟ لِأَنفُسِكُم مِّنْ خَيْرٍ تَجِدُوهُ عِندَ ٱللَّهِ هُوَ خَيْرًا وَأَعْظَمَ أَجْرًا ۚ وَٱسْتَغْفِرُوا۟ ٱللَّهَ ۖ إِنَّ ٱللَّهَ غَفُورٌ رَّحِيمٌۢ ﴿٢٠﴾
Indeed, your Lord knows that you [O Prophet] stand up in prayer for nearly two-thirds of the night, or half of it, or one-third of it, as do others among your companions. Allah determines the night and the day; He knows that you [Muslims] cannot keep an accurate count of it, so He pardoned you[7]. Recite then as much of the Qur’an as is easy for you [in the night prayers]. He knows that there are some among you who will be ill, and others traveling in the land, seeking the grace of Allah, and others fighting in Allah’s way. So recite as much of it as is easy for you; establish prayer and give zakah; and lend to Allah a goodly loan[8]. Whatever good you send forth for yourselves, you will find it with Allah, much better in condition and much greater in reward[9]. And seek forgiveness of Allah, for indeed Allah is All-Forgiving, Most-Merciful.
Notas del traductor
[7] The ruling mentioned at the beginning of this surah is lightened here. So from now on, the believers do not have to stick to any of the portions specified there; rather, they can pray whatever they can at night. It is out of the mercy of Allah upon His servants that He does not want hardship for them.
[8] i.e., giving in charity and for His causes.
[9] It will be rewarded tenfold, or 700-fold, and Allah gives even more to whoever He wills. See 2:261.
Una lectura pequeña en un día difícil mantiene el hilo sin romperse, y ese hilo es lo que te lleva a días mejores.
2. Nunca dos días sin leer
Que se te pase un día le ocurre a todo el mundo, y por sí solo cambia muy poco. Unos investigadores que siguieron a personas mientras formaban nuevos hábitos diarios observaron que una sola ocasión perdida no hacía retroceder el hábito de forma apreciable. Lo que importa es lo que haces después.
Así que fija una sola regla: nunca dejes pasar dos días seguidos sin leer. Si ayer se te escapó, la página de hoy no es opcional, aunque sea la lectura más breve que hayas hecho nunca.
3. Que empezar sea fácil y distraerse, difícil
Cuando la motivación está baja, cada pequeño obstáculo se convierte en un motivo para dejarlo. Quita los obstáculos:
- Ten tu mushaf, o la app, en el lugar donde lees.
- Lee en el mismo momento cada día, después de la misma oración.
- Deja el teléfono en otra habitación, o desactiva las notificaciones, hasta terminar tu lectura.
- Haz que empezar cueste poco: abre la página marcada antes de haber decidido nada más.
Y haz que distraerte cueste más. Si notas que abres las redes sociales «solo un segundo» antes de leer, quita esas apps de la pantalla de inicio o bloquéalas hasta que termines la lectura.
4. Lee con alguien
Los hábitos se mantienen mejor en compañía. Lee las mismas páginas que tu cónyuge, un hermano, una hermana o un amigo, y pregúntale una vez al día: «¿Hecho por hoy?». Una lectura en familia después del Maghrib, aunque sea de diez minutos, puede sostener a todos durante las semanas en que a alguien le flaquean las fuerzas.
5. Recuerda por qué lees
Cuando la lectura se convierte en una casilla que marcar, ve más despacio. Lee un versículo en traducción y piensa en él durante un minuto. Elige una sura que te encante y vuelve a leerla. Ten presente lo que dice el Corán sobre el recuerdo de Allah:
ٱلَّذِينَ ءَامَنُوا۟ وَتَطْمَئِنُّ قُلُوبُهُم بِذِكْرِ ٱللَّهِ ۗ أَلَا بِذِكْرِ ٱللَّهِ تَطْمَئِنُّ ٱلْقُلُوبُ ﴿٢٨﴾
those who believe and whose hearts find tranquility in the remembrance of Allah, for indeed in the remembrance of Allah do hearts find tranquility.
Puede que descubras que un solo versículo leído con toda tu atención te devuelve más motivación que una sesión larga leída en piloto automático.
6. Volver después de una pausa
Si llevas semanas o meses sin leer, lo más difícil es la primera página al volver, y la culpa que la hace más pesada. Algunas cosas ayudan:
Volver en diez minutos
- Abre la página en la que te quedaste. No hay nada que recuperar.
- Lee una página, despacio, con la traducción.
- Decide cuándo leerás la página de mañana y después de qué oración.
- Mantén la meta en una página durante una semana antes de subirla.
Volver ya es parte de la constancia. Un hábito no se mide por no detenerse nunca, sino por volver siempre.
Cuando llegue el momento de crecer de nuevo
Cuando una pequeña meta diaria te haya resultado fácil durante una o dos semanas, añade un poco: una página más, o una segunda sesión corta después de otra oración. Si quieres un objetivo, la guía de páginas al día muestra lo que significan en la práctica distintas metas, y el planificador de lectura convierte cualquiera de ellas en un plan día a día.
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El planificador de lectura gratuito calcula las páginas de cada día, desde cualquier página hasta cualquier fecha, y se imprime como una tabla para ir marcando.
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